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Esta era la segunda vez que ibamos a poder ver en acción a ese pedazo de grupo que son Children of Bodom, y las ganas de verlos eran iguales o mayores que la primera vez. En esta ocasión venían a España como cabezas de cartel, y con un último disco que no ha defraudado en absoluto a ningún seguidor de la banda.
Como de costumbre los teloneros quedaron fuera de nuestro horario, y es que vaya horas que tienen de empezar los conciertos. Para la gente que trabajamos se convierte en una aventura llegar a tiempo. La apertura de puertas estaba prevista para las 18:00, y la primera actuación corría a cargo Shadows Fall. Nada podemos contar sobre este grupo, salvo por referencias, y por lo visto estuvieron bien. Los segundos en asaltar el escenario de Aqualung fueron Soilwork. A estos solo pudimos verles durante el final de su actuación, y la verdad es que el sonido pareció bueno.
Tras acabar Soilwork, fuimos tomando posiciones en la parte baja del auditorio, pues este concierto apetecía verlo desde abajo. Durante la prueba de sonido tuvimos una vez más el "placer" de sentir el acero en nuestras carnes, cuando tras decirnos que no sirven "minis" de nada, nos clavan por cada tercio de Heineken, 5 €. Esto es una vergüenza. Pero bueno, ni siquiera este contratiempo pudo ensuciar la actuación de Children of Bodom. Hay que decir que parece que esta gente lo tiene todo pensado, y el juego de luces como no podía ser de otra forma lo componían focos rojos, verdes y azules, como las portadas de sus discos, completados con unos rayos verdes que se proyectaban sobre el personal.
Por fin el grupo salta a escena y comienza el espectáculo. Para abrir, Needled 24/7, primer corte de su último trabajo, y que puso a botar a todo el Aqualung. De hecho, durante los tres primeros temas, la cosa fue salvaje, hasta que el aliento empezó a fallar y la cosa se fue calmando. El sonido fue en todo momento impecable, y la ejecución de los temas por parte del grupo rayó a un gran nivel durante todo el concierto. Siguieron sonando Hate Me, y una de las más cañeras de su último disco, Chokehold, dando también un repaso a los discos antiguos con los temazos, Towards Dead End y con Lake Bodom, único tema del primer disco que sonó. La verdad es que Alexi Laiho es la estrella auténtica de este grupo, y hay que reconocerle el gran mérito de cantar y tocar a la vez, siendo como es el lead guitar. La precisión con la guitarra es alucinante. Incluso se atrevió a pasarse la guitarra por la espalda al más puro estilo Yngwie, saliendo bastante bien parado del intento. También tocaron los dos medios tiempos Angels don´t Kill y Every Time I Die, aunque debo decir que nos parecieó que las tocaban demasiado lentas para el directo.
Hacia la mitad del concierto se produjo el duelo entre Alexi Laiho y Janne Wirman (teclados), en un alarde de improvisación que quedó bastante gracioso. Sin embargo el solo de batería que se marcó más tarde Jaska Raatikainen, me dejó bastante frío. No estuvo afortunado en esta faceta pues el resto de la noche, cumplió a la perfección con su papel, al igual que el guitarra rítmico y el bajista, muy activos en todo momento. El resto de temas que sonaron fueron, Sixpounder, Bodom Beach Terror, You´re better of Dead, Hatecrew Deathroll, Bodom after Midnight, Kissing the Shadows, que fue quizá la que menos se conocía la gente, y tras un brevísimo descanso, salieron a tocar Downfall para cerrar el concierto. Total, una hora y veinte minutos sin descansar casi ni un instante. Creo que si no hubiera sido por la gente de la sala, hubieramos podido disfrutar de un par de temas más, pues se dejaron en el tintero "Children of Decadence" y sobre todo "Deadnight Warrior" con el que suelen finalizar sus actuaciones. En fin, que da gusto ir a conciertos de grupos que mantienen este nivel en directo. Volveremos.